El cambio climático se ha convertido en uno de los desafíos más apremiantes de nuestro tiempo. Las actividades humanas han alterado significativamente los sistemas naturales, llevando al calentamiento global y a fenómenos meteorológicos extremos. Ante esta realidad, surge la pregunta: ¿puede la tecnología climática revertir el daño causado al planeta?
El impacto global del cambio climático
Las áreas urbanas son responsables del 70% de las emisiones globales de CO₂ y consumen el 75% de la energía mundial. Esta concentración de emisiones y consumo energético en las ciudades las convierte en focos críticos para la implementación de soluciones tecnológicas que mitiguen el cambio climático.
Además, la temperatura media mundial ha aumentado significativamente. En 2023, se registró un incremento de 1.19 °C en la temperatura de la superficie terrestre y oceánica en comparación con los niveles preindustriales.
La situación en México
México no es ajeno a los efectos del cambio climático. De acuerdo a los informes, nuestro país ha experimentado un aumento en la temperatura media del aire de aproximadamente 1.69 °C desde inicios del siglo XX.
Este incremento ha tenido repercusiones en diversos sectores, especialmente en la agricultura, donde se estima una reducción del 25-30% en la productividad agrícola debido al cambio climático.
En términos de emisiones, México aporta el 1.68% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, con sectores como el transporte, la generación de electricidad y la industria como principales contribuyentes.
El papel de la tecnología climática
La tecnología climática se define como aquella cuyo objetivo explícito es reducir las emisiones de CO₂ o abordar los efectos del calentamiento global. A nivel mundial, la inversión en este sector ha crecido notablemente, alcanzando 222,000 millones de dólares entre 2013 y el primer semestre de 2021, con un incremento del 210% en el ritmo de crecimiento de la inversión.
En México, se han implementado diversas iniciativas para combatir el cambio climático. La capacidad instalada de energías renovables se ha duplicado en la última década, reflejando un compromiso creciente con fuentes de energía más limpias.
¿Podemos revertir el daño?
Si bien la tecnología climática ofrece herramientas poderosas para mitigar y adaptarnos al cambio climático, revertir completamente el daño ya causado es un desafío monumental.
No obstante, la combinación de innovación tecnológica, políticas públicas efectivas y la colaboración internacional puede frenar el avance del calentamiento global y, eventualmente, restaurar algunos de los ecosistemas afectados.
Si las grandes empresas actúan con determinación y rapidez, poco a poco podremos asegurar un futuro sostenible para las próximas generaciones.